Los casi 3.000 trabajadores de la multinacional OTIS llevan dos semanas en lucha por su convenio colectivo.

La negociación colectiva es uno de los caballos de batalla que el Gobierno más teme y que desea por todos los medios excluir de las relaciones laborales, por eso la última reforma laboral ha dejado bajo mínimos esta herramienta, que no sólo sirve para defender los derechos económicos de los trabajadores, sino que además cohesiona y da unidad y conciencia a los distintos sectores productivos.

El grupo OTIS tiene un convenio de empresa que ha servido para mantener unas condiciones de trabajo dignas durante un largo periodo. Hay dos puntos fuertes en ese convenio: deja sin efecto la reforma laboral dentro de esa empresa e impide la doble escala salarial.

En estos momentos, los trabajadores se juegan su futuro y el de sus familias. Al no haber llegado a un acuerdo para revalidar el convenio, la empresa está utilizando toda su fuerza para anular la ultraactividad del acuerdo. Esto abriría la puerta a introducir las medidas de la última reforma laboral: despidos baratos, salarios de pena y doble escala salarial; de hecho, la plantilla de OTIS está denunciando que la multinacional pretende que las nuevas contrataciones ganen un 30% menos. Frente a esto, los trabajadores de OTIS también tienen su propia fuerza: unidad y conciencia de clase, que se demuestra con un seguimiento de la huelga de más del 90% de los empleados.

La empresa, sin embargo, sigue en sus trece y las negociaciones están paralizadas, a pesar de que en los últimos 10 años (los años de la crisis) ha seguido obteniendo inmensos beneficios: más de 1.500 millones de euros (limpios, después de costes), mientras los trabajadores han tenido que conformarse con subidas de 0,5% durante años, que en realidad representan un retroceso neto en sus condiciones de vida.

El Sindicato de Elevación está articulando un plan de lucha en la calle y en la fábrica para tener más fuerza a la hora de negociar y conseguir sus objetivos y están respondiendo como un solo hombre; saben bien lo que está en juego. El jueves 4 de mayo, sexto día de huelga, ocho autocares con técnicos y operarios de todas las provincias del Estado español llegaban a Madrid para unirse a sus compañeros de la fábrica de Leganés y recorrer el centro de Madrid, haciéndose oír a base de barrenos. Además, los trabajadores han acampado frente a las oficinas centrales de la sede del Grupo Zardoya Otis de la capital. ¡Este es el camino!

Desde GanemosCCOO nos solidarizamos con esta justa lucha y llamamos a apoyarla. Si a los trabajadores de una empresa con alto nivel de organización y tradición de lucha les quitan sus derechos... ¿qué no se atreverán a hacer con el resto?


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