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El XI Congreso Confederal de nuestro sindicato se celebra en un momento decisivo para el futuro de millones de trabajadores y sus familias en nuestro país. Después de años de ataques a nuestras condiciones de vida y trabajo, por parte, primero del último gobierno de Zapatero y posteriormente, con mucha más intensidad, por parte del gobierno del PP, la derecha y sus aliados preparan una nueva batería de medidas que supondrá incrementar hasta niveles insoportables, el sufrimiento para la gran mayoría de la población.

Ya han acordado un nuevo recorte presupuestario para el gasto social, de cara a 2017, de 5.500 millones de euros. Y para que no quede ninguna duda de los intereses que defiende este Gobierno y sus “ayudantes”, acaba de hacer pública su intención de rescatar con la cantidad de 5500 millones, las autopistas privadas construidas en la “era Aznar”; la paradoja no puede ser más amarga.
Nuestro sindicato, en lugar de dar un verdadero puñetazo en la mesa, abandonar la mil veces fracasada estrategia del mal llamado diálogo social y pasar a organizar la lucha para intentar frenar la nueva ofensiva del Gobierno y la patronal, insisten en el mantenimiento del, a todas luces muerto, diálogo social.

Aun así, la situación es tan grave para la clase obrera y la actitud del Gobierno y la patronal es tan prepotente, que los dirigentes de CCOO y UGT se han visto obligados a optar entre aceptar mansamente una nueva humillación del PP, o hacer frente a este desafío recurriendo a la movilización de sus bases, aunque sea en dosis mínimas y poniendo por delante su inquebrantable voluntad de llegar a acuerdos a toda costa.

Las ponencias presentadas para ser debatidas de cara a este XI Congreso Confederal por la Ejecutiva Confederal, confirman rotundamente este análisis.

Estas están ponencias elaboradas con pereza y rutina, eludiendo, sin hacer la más mínima referencia cuestiones tan importantes como los casos de corrupción que han afectado de lleno a dirigentes de las CCOO, como por ejemplo todo lo referido a las “tarjetas black”. Y como decimos, su contenido profundiza la gravedad de la deriva destructiva a la que los actuales dirigentes están conduciendo a nuestro sindicato. Son un intento de justificar la nefasta estrategia sindical seguida durante este período de crisis (por no irnos más atrás), y toda una declaración de intenciones de seguir por el mismo camino.

Todo parece indicar que, debido a la asfixia burocrática a la que la dirección tiene sometido a todo el sindicato, la participación de la afiliación en este proceso precongresual será muy escasa. A pesar de que los congresos de las Comisiones Obreras deberían tener un carácter abierto y democrático, dónde los delegados se eligieran directamente y sin trabas por la militancia, es público y notorio el férreo control que la actual Comisión Ejecutiva Confederal está imponiendo para que todo salga a medida de sus deseos. Las maniobras burocráticas para impedir que la voz de la militancia llegue al Congreso se han iniciado con una tanda de expedientes disciplinarios y expulsiones contra dirigentes, delegados y delegadas, afiliados y afiliadas que apoyan las propuestas de GanemosCCOO.

Aunque esto sea así es necesario, allí dónde sea posible, defender con convicción nuestras alternativas, seguir sembrando y de esta forma contribuir a mantener la llama de la oposición a la nefasta línea sindical que está conduciendo a las CCOO hacia el precipicio.

La política del Gobierno del PP y la ofensiva, amparada por este, de los empresarios contra los derechos de los trabajadores, entra en total contradicción con la estrategia seguida por los dirigentes de CCOO y UGT y por supuesto con las aspiraciones e intereses de millones de trabajadores. Esta situación está preparando las condiciones para que se produzca una nueva oleada de movilizaciones, incluso más intensa que las vividas durante gran parte de la legislatura anterior del PP. Estos acontecimientos, indudablemente, sacudirán nuestro sindicato de arriba abajo y GanemosCCOO encontrará condiciones mucho más favorables para desarrollarse y acumular la fuerza suficiente como para cambiar en 180 grados la política del sindicato.

Manteniéndonos firmes y con un trabajo constante y paciente seremos capaces de conseguir nuestros objetivos.


¡Por un sindicalismo democrático, combativo, de clase y asambleario!


III Encuentro Estatal


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