¡Ni terrorismo yihadista, ni guerras imperialistas!

¡Vuestras guerras, nuestros muertos!

El pasado viernes 13, París sufrió un brutal ataque terrorista que ha dejado un saldo de 129 muertos y más de 200 heridos, 80 de ellos en estado crítico. Reivindicado por el Estado Islámico, es la mayor matanza de un grupo yihadista en Europa tras la cometida en marzo de 2004 en Madrid. Desde GanemosCCOO y el movimiento obrero de clase, no podemos sino condenar tajantemente esta acción bárbara de un grupo reaccionario que juega un papel similar al del fascismo en los años treinta. Toda nuestra solidaridad para el pueblo de París en estas horas de llanto y dolor por la pérdida de vidas humanas, todo nuestro apoyo y cariño para las familias de las víctimas y los heridos. Al mismo tiempo, decimos claramente que esta acción terrorista no nos nubla la visión: no nos dejaremos engañar por la hipocresía y las mentiras de los gobiernos occidentales, por las lágrimas de cocodrilo del imperialismo, que creo, armó y financió al Estado Islámico y a muchos otros grupos yihadistas. Las mismas potencias imperialistas que dicen defender “el Estado de derecho y la democracia”, han golpeado brutalmente Oriente Medio, masacrando a la población y reduciendo naciones enteras a escombros, para salvaguardar los intereses de las grandes multinacionales petroleras, para controlar países clave y derrocar regimenes que no se plegaban a sus imposiciones.

Al contemplar las imágenes de horror que nos llegan desde París, somos más conscientes de como deben sentirse millones de hombres, mujeres y niños cuando son atacados por las bombas lanzadas desde los aviones de EEUU, Francia o Gran Bretaña. Cientos de miles han muerto en estas incursiones, y los que han sobrevivido se han convertido en parias, arrojados a los campos de refugiados en condiciones inhumanas. Los atentados de París no son más que una parte de la barbarie a la que nos condena el sistema capitalista, y que día a día sufren millones en Iraq, Afganistán, Siria, Sudán y decenas de otros países.

París 1El capitalismo es horror sin fin

Hollande, Obama, Cameron y Merkel, seguidos por Rajoy y el resto de los mandatarios mundiales, utilizan los sentimientos de la población para ocultar su responsabilidad por el caos en que han convertido el planeta. Ellos, con sus intervenciones militares, respaldando a regimenes dictatoriales como el Erdogán en Turquía, el de Benjamín Netanyahu en Israel, o la monarquía despótica de Arabia Saudí, han creado las condiciones para a toda esta destrucción. Hablan de paz y democracia, pero se arman hasta los dientes, creando y financiando sin el menor escrúpulo a grupos como Al Qaeda o el Estado Islámico. Las potencias occidentales son el origen de la ola de barbarie que se extiende a lo largo de África y Oriente Medio y que lleva a millones de personas a huir de sus hogares para escapar de la muerte. La historia ha demostrado sobradamente que a los Obama, Hollande y compañía les importa muy poco la democracia y la paz; en realidad sus objetivos son simple y llanamente defender los intereses de los grandes monopolios económicos y de la industria militar. En definitiva, ellos se quedan con los beneficios mientras nosotros ponemos los muertos.

Los mismos responsables de la barbarie de Oriente Medio, están haciendo pasar un infierno a los  millones de refugiados que desde hace meses tratan de llegar a Europa. ¿Dónde esta la democracia, el asilo y la acogida de estas víctimas por la “benefactora” Europa? Las imágenes del horror se han repetido en las fronteras de Grecia, de Hungría, de Eslovenia, Serbia o Austria: miles de refugiados son reprimidos por la policía y arrojados a campos de concentración que se levantan a toda prisa. Atrás dejaron a muchos más, muertos en el Mediterráneo cuando sus balsas naufragaron. Sí, la crueldad de los yihadistas es repugnante, pero aprendieron mucho de sus mentores imperialistas.

Solidaridad internacionalista de la clase obrera. ¡Socialismo o barbarie!

PARIS 2Los refugiados que llaman a las puertas de nuestro continente, los asesinados en las ciudades de Siria, y los muertos de París, son víctimas del imperialismo y del monstruo terrorista que este ha creado. Por eso más que nunca debemos de seguir prestándoles todo nuestro apoyo, con la solidaridad más activa y la unidad de los trabajadores por encima de las fronteras, las diferencias étnicas o religiosas.

Rechazamos frontalmente la actitud cínica e hipócrita de los gobiernos occidentales, que instrumentalizando estos atentados pretenden atizar el racismo, la xenofobia, y los recortes de las libertades democráticas y los derechos de toda la población. Como trabajadores estamos al lado de nuestros hermanos de clase de París y de todo el mundo, y jamás apoyaremos, ni justificaremos, la política de unos gobiernos que ya han anunciado más intervenciones militares en Siria, más destrucción y muertos. Ni de la mano de la OTAN, ni del imperialismo, se acabará con el terrorismo yihadista, ni mucho menos se conseguirá la paz que los pueblos anhelamos.

Cuando el capitalismo muestra su cara más horrorosa, los trabajadores del mundo debemos unir nuestras fuerzas levantando la bandera del internacionalismo, rechazando las mentiras y la demagogia de los gobiernos al servicio de los grandes poderes económicos y militares. Los sindicatos de clase y, particularmente CCOO, tienen una gran responsabilidad. Nuestros intereses no se pueden confundir con el de nuestros explotadores. No tenemos nada en común con los instigadores de las guerras, con los que arrasan naciones, masacran pueblos y luego se llenan la boca de buenas palabras. Debemos llamar a la movilización del movimiento obrero con una política de clase, revolucionaria y anticapitalista, independiente de nuestros opresores. Este es el único camino: ¡Socialismo o barbarie!