En el momento de publicar esta entrevista a Aarón Parada Calleja, portavoz de la Asamblea de Trabajadores y trabajadoras de Burger King Gijón, hemos recibido la mejor noticia posible, la victoria total de los y las trabajadoras en lucha tras meses de movilizaciones. Una demostración de lo que , con decisión y movilización, los y las trabajadoras somos capaces  de conseguir frente a quienes pretenden arrebatarnos nuestros derechos. Queremos agradecer desde aquí esta entrevista y, sobre todo, dar una gran enhorabuena a la Asamblea de trabajadores y trabajadoras de Burger King Gijón por su gran ejemplo y su gran victoria.   Reproducimos a continuación la entrevista que hicimos al compañero Aarón antes de conocerse este gran desenlace de triunfo para las plantillas.

EM.- Desde cuando lleváis movilizándoos y cuáles son los motivos

Aarón.- El conflicto viene de muy largo. En el año 2.014 convocamos elecciones sindicales en el Burguer de avenida de la constitución, dado que en el Burguer de Begoña, tenían representación sindical (una grandísima compañera y luchadora a la cual le debemos mucho) y en el de La Playa, tenían también representación legal, pero en este caso, era la supervisora de centros, la cual es afín a la empresa y ni si quiera trabajaba en ese centro. En las elecciones sindicales salimos elegidos tres representantes. A partir de ese momento empezamos a denunciar cosas que no se estaban cumpliendo. Una vez comenzamos a leer el convenio de hostelería y el estatuto de los trabajadores nos dimos cuenta de todos los derechos que teníamos, que desconocíamos y que nos estaban pisando. Cosas como que es la empresa la que te tiene que dar gratuitamente los zapatos de trabajo, por los que hasta ese momento estábamos pagando 36 euros, que tenemos dos días de asuntos propios al año, que si algún familiar tuyo de primer o segundo grado se pone enfermo tienes de dos a cuatro días de permiso, que tenemos derecho a días para preparación de exámenes, que se deben facilitar horarios que permitan la conciliación con el estudio si es el caso. No teníamos ni idea de todo esto y estábamos allí a quince horas semanales y si no daba tiempo a acabar el trabajo nos quedábamos más tiempo de manera gratuita. Aguantábamos voces, amenazas, hubo denuncias de acoso de encargados a trabajadoras y trabajadores y un largo y penoso etcétera.

Desde ese resultado en las   elecciones sindicales la relación con la empresa se recrudece. Cuando intentábamos defendernos del incumplimiento en nuestros derechos el empresario todavía apretaba más. En mi caso, por ejemplo, tenía un contrato de quince horas pero hacía muchas complementarias para tener un sueldo que me permitiese vivir. Cuando puse la primera denuncia, después de estar casi todo el verano trabajando cuarenta horas para acercarme a un sueldo de 1.000 euros, me encuentro con que en septiembre descanso de manera obligada del 1 al 20 cobro 415 euros, me habían quitado todas las horas y me las habían compensado con descanso. Estuve a punto de perder hasta el piso, así se las gastaba la empresa cuando nos empezamos a mover.

Empezamos a denunciar y es cuando el antiguo dueño (hemos pasado desde entonces por tres dueños distintos) decide quitarnos el complemento por nocturnidad, que supone diez euros más la noche cuando realizabas el autoking 24h. Lo judicializamos,por esas fechas es cuando ponen el servicio a domicilio, pero a los repartidores y al resto de compañeras y compañeros de tienda que contratan en esas fechas lo hacen por el estatuto de los trabajadores y no por el convenio, así que teníamos a gente en el mismo puesto y con unas diferencias salariales brutales. El dueño pretendía hacer un descuelgue de convenio, en ese momento tras varias reuniones en León con la empresa, en las cuales nos tuvimos que enfrentar a otros y otras representantes de los trabajadores y trabajadoras puestas a dedo por la empresa, acabo habiendo una votación, en la que se rechazó ese “nuevo convenio”, por una diferencia irrisoria de 8/9. Aún así en Diciembre el empresario decide aplicar el convenio de manera unilateral,así que vamos a la huelga y la ganamos. En las navidades de 2.014-2.015 se frena el descuelgue y conseguimos que los repartidores entren a trabajar por convenio. Fue una gran victoria, era la primera huelga a Burger King España y se vio como plantándote y haciendo las cosas medianamente bien, se pueden conseguir cosas. Contrariamente a esa frase de “es lo que hay”, si la gente tuviese conciencia de la fuerza que tenemos, que cuando hacemos huelga no se mueve nada, las cosas cambiarían, eso es lo que hay que conseguir, que seamos conscientes de nuestra fuerza, y aquí con nuestra experiencia lo vimos claro y aprendimos mucho.

EM.- Qué os lleva a retomar la movilización

Aarón.- De repente nos enteramos de que nos vuelven a vender y nos vemos en la situación de explicarle a la nueva empresa los derechos que aquí habíamos ganado. Al principio, salvo pequeñas cosas, parece que se respetan, pero notamos que la empresa empieza a tantearnos con cosas como que no podíamos llevar barba, algo que es falso. Lo denunciamos y lo ganamos. Continúan empeorándonos la comida, sólo nos dejaban comer el menú ahorro, que a la empresa le cuesta diecinueve céntimos. Y el 1 de enero de 2018 nos vuelven a vender. El nuevo dueño , en este caso asturiano y que ya tiene algunos de los Burger King más grandes de Asturias, le conocemos por haber despedido a trabajadoras, que luego tuvo que readmitir, que se presentaron en una lista distinta a la de la empresa en las elecciones sindicales.

La nueva empresa, nos dice que se mantienen todos nuestros derechos, pero empezamos a ver cosas que no nos gustan; no nos dan documentación, no nos contestan las comunicaciones, etc. La inspección de trabajo, que ya nos conoce bastante, nos pidió que diésemos tres meses de margen al nuevo empresario antes de denunciar porque se estaba “adaptando”. Así lo hicimos, pero una vez pasados esos tres meses volvimos a denunciar y la empresa, con muy bonitas palabras, ni caso, lo único que quería era ganar tiempo.

La situación de explotación era tremenda. No se respetaba el convenio, no se cumplía con la incapacidad temporal, había un exceso de jornada, no se renovaba a los temporales, a los nuevos se les contrataba por ETT, hacíamos el mismo o más trabajo que antes con menos gente. Nuestras condiciones penosas, trabajando por ejemplo de 13 a 16h y de 20 a 11h sin derecho a comer ni a cenar, ni a una botella de agua. El menú más caro que podíamos consumir era de 1.18 euros, una forma de humillarnos, no se hacía entrega de los EPIS (equipos de protección individual), del uniforme… pero nos plantamos y no lo aceptamos. Somos 75 trabajadores trabajadoras en los tres centros del mismo dueño.

Cuando finalmente presentamos movilizaciones nos dijeron que no iban a aceptar nada. La última reunión duró menos que el tiempo que tardamos en redactar el acta. Así que empezamos a concentrarnos frente a los centros de trabajo, a dar a conocer el conflicto,el 17 de junio y22 y 29 de julio, nos lanzamos a la huelga en los tres centros de Gijón propiedad del mismo empresario.

Fue un éxito completo, la gente de Gijón volvió a demostrar que hay solidaridad y no hubo casi ventas a pesar de que los locales no se cerraron a cuenta de los y las esquiroles que la empresa mueve a su antojo. Pero desde el día previo a la huelga, el 16 de junio de este año, nos empiezan a tratar como delincuentes. Fue la primera vez que contrataron seguridad privada, que entró la noche del 16. Hubo una represión tremenda, a mí por ejemplo me estuvieron escoltando toda la noche y yo he llegado a acumular cuatro sanciones disciplinarias, tres muy graves y una grave, por distintos motivos y montajes, en total 105 días de suspensión de empleo y sueldo, ese es su talante negociador.

A pesar del éxito de las huelgas la empresa no cedió en ese momento y se abrió un periodo de negociación. Nosotros de buena fe lo aceptamos y paramos las movilizaciones a petición suya, supuestamente para “facilitar” la negociación. Pero ha dado igual, porque lo que nos encontramos a principios de septiembre tras la reunión en la que esperábamos un acuerdo, es que despiden a una compañera que ha estado implicada en las movilizaciones. Nos dicen que aceptan todas las reivindicaciones menos la retirada de las sanciones y además despiden a una compañera, un escándalo y, tras nueva asamblea de trabajadores y trabajadoras, decidimos que esto no se podía tolerar y nuestra intención era volver a movilizarnos.

El Militante.- Cuál ha sido vuestra experiencia sindical al enfrentar esta lucha

Aarón.- Lo primero que hay que entender es que yo mismo, por ejemplo, no tenía ni idea ni nunca había hecho nada en temas sindicales ni políticos hasta que empezamos a tener problemas con la empresa. Tanto es así que por una confusión, porque no sabíamos cómo funcionaban las elecciones sindicales, me presento por la UGT, y   fui formalmente elegido como delegado por este sindicato. Mi compañero y compañera que salieron elegidos a la vez que yo, formaban parte de CCOO, pero aunque entre estos sindicatos hubiese peleas internas, nosotros y nosotras por encima de todo, siempre fuimos compañeras y compañeros y luchamos codo con codo por el bienestar de todas y todos los trabajadores y trabajadoras, incluso de los llamados esquiroles. Aunque a los pocos meses corte con él, porque cuando empezó el conflicto y empezamos a intentar defendernos y plantear movilizaciones, no nos gustó el hecho, por ejemplo, de estar a una semana de la huelga sin saber qué hacer. No teníamos experiencia y , más allá de asesoramiento jurídico, no teníamos orientación política de cómo afrontar la lucha. Como teníamos una compañera afiliada a la CSI decidimos recurrir a ellos y nos dieron ideas como hacer octavillas, camisetas y que nos pusiésemos en contacto con otros colectivos en lucha, como el de la plantilla del Hotel León, que llevaban casi un año encerrados, y eso hicimos. Así entramos en contacto con la Asamblea de Trabayadores en Llucha y, como ellos y ellas están en continuas movilizaciones, nos asesoraron y comenzamos a contactar con más gente y a lograr apoyos y una idea más clara de cómo afrontar el conflicto. Nosotros y nosotras, los y las trabajadoras de Burger King Gijón, siempre defendimos que somos una asamblea de trabajadores y trabajadoras en lucha, y la asamblea es la que decide y toma las decisiones, y así hemos venido funcionando hasta ahora y es el modelo sindical que defendemos. No se puede entender que un sindicato, si es de clase y obrero, se preocupe más por qué pegatina llevas. Apoyar al trabajador es y debe ser siempre lo primero.

EM.-Una vez conocida la victoria hemos vuelto a hablar con el compañero Aarón para que nos trasladase de primera mano su valoración y estas son sus palabras

A.- Hemos conseguido una gran victoria. Estamos muy satisfechos por todo lo que hemos conseguido. Es un desgaste muy grande organizarlo todo, lleva mucho tiempo, pero conoces a gente genial, que te anima, te da ideas, aprendes mucho. Lo importante es la actitud con la que se afronte la lucha, la determinación y luego buscar la unidad y la solidaridad de la clase trabajadora, juntos somos más fuertes de lo que pensamos, la lucha es lo que une y en lo que se demuestra nuestra fuerza. Muchos clientes se interesan y te preguntan, y no consumen el día de la huelga, ves actos de solidaridad. Los trabajadores somos los primeros que queremos que se solucione el conflicto, porque lo que queremos es trabajar, pero eso sí, con derechos. La Llucha ye l´únicu Camín.

                                            ¡¡¡¡PUXA LA LLUCHA DE LA CLASE OBRERA!!!!