¡Abajo el gobierno del PP!

Desde GanemosCCOO hacemos un llamamiento a participar masivamente en las manifestaciones convocadas por la Coordinadora Estatal por la Defensa del Sistema Público de Pensiones el sábado 17 de marzo a todos los trabajadores y trabajadoras, pensionistas y a la juventud, que también sufrimos los recortes, el paro y la precariedad a las que nos aboca este sistema.

Al igual que ocurrió con el 15-M o las mareas ciudadanas, nos encontramos ante un movimiento que surge desde abajo rompiendo con la paz social impuesta artificialmente por unos dirigentes sindicales más preocupados por mantener la estabilidad económica y política del sistema capitalista, y dar balones de oxígeno al Gobierno del PP, que por la defensa de los más oprimidos.

Esta política está teniendo dramáticas consecuencias. Por un lado ha allanado el terreno al Gobierno del PP y a la patronal para imponer sus planes, limitándose las centrales sindicales a protestar patéticamente con un “airoso” comunicado de prensa a cada recorte a nuestras prestaciones sociales o a cada medida que empeora nuestras condiciones de trabajo. Por otro lado ha colocado la autoridad y la credibilidad de las “grandes centrales sindicales” en mínimos históricos, reduciendo a la mínima expresión su capacidad de convocatoria. La mayoría de los trabajadores consideran meros actos testimoniales, realizados para cubrir el expediente, las poquísimas acciones que CCOO y UGT han convocado en estos años y éstas han tenido una asistencia muy limitada. Respecto a los pensionistas, todavía está fresca en la memoria de todos la firma del pacto de las pensiones, en 2011, con el Gobierno de Zapatero, con el que se atrasaba la edad de jubilación a los 67 años.

La condición previa para que los sindicatos puedan recuperar el prestigio perdido, es que den un giro de 180 grados en su estrategia sindical; que abandonen realmente la desmovilización, la paz social y dejen de firmar acuerdos regresivos para los trabajadores. No va a ser con maniobras divisionistas, como la que van a llevar a cabo este 17 de marzo en todo el Estado de cara a la manifestación de pensionistas. Mientras la Coordinadora Estatal por la Defensa del Sistema Público de Pensiones, convoca manifestaciones por la tarde, CCOO y UGT están llamando a participar en concentraciones por la mañana. Esta convocatoria por parte de CCOO y UGT no es más que un intento desesperado, artificial y burocrático de hacerse notar y ponerse a la cabeza de un movimiento, el de los pensionistas, que no han generado ellos; y no lo han hecho porque como decimos, su estrategia general es la desmovilización y porque hoy en día no tienen ni el prestigio, ni la autoridad, ni la credibilidad para ser un referente para los colectivos que quieren luchar de verdad.

El descontento social es muy intenso y está saliendo a la superficie. Y como no podía ser de otra manera después de años de pactos con el Gobierno del PP y la CEOE, CCOO y UGT no están jugando ningún papel en la ola de movilizaciones que está empezando a desarrollarse. Su credibilidad entre los trabajadores y trabajadoras, jóvenes, pensionistas, etc, es inexistente.

Los pensionistas, al igual que las mujeres trabajadoras, han salido a la lucha sin contar con CCOO y UGT.

Las pensiones públicas están en peligro

La indignación de los pensionistas está más que justificada y hartos han dicho basta y se han puesto en pie de guerra. El 22 de febrero centenares de miles volvieron a salir a las calles de todo el Estado en defensa de unas pensiones dignas.

El detonante de la movilización ha sido la aprobación por parte del gobierno del PP, por quinto año consecutivo, de una escandalosa y ridícula “subida” del 0,25% de las pensiones, ahondando en la pérdida de poder adquisitivo de uno de los sectores más empobrecidos de la población. Los escasos dos euros que supone esta subida contrastan claramente con la subida del 12% del precio de la luz o del 10% del gas.

Aun así la ministra de Trabajo, Fátima Báñez, tiene el desparpajo de afirmar que los pensionistas tienen ahora más poder adquisitivo que antes de la crisis. El gobernador del Banco de España, Luis María Linde, ha tenido la desfachatez de decir que los jubilados están mejor de lo que parece ya que tienen “casas en propiedad”, y que esto se debería tener en cuenta en el cálculo de las pensiones. Pero la realidad es tozuda: de los 9 millones de pensionistas, más del 50% cobran menos del SMI, el 38% vive bajo el umbral de la pobreza y hay un 34% de familias cuyo único ingreso son las pensiones. Además, el propio FMI estima que los nuevos jubilados perderán un 30% de su capacidad adquisitiva.

Indudablemente, detrás de la fuerza de esta movilización está la percepción de que el gobierno del PP ha dilapidado la “hucha de las pensiones” —el Fondo de Reserva cuenta con algo más de 8.000 millones de los 66.815 que llegó a tener en 2011— para hacer frente al rescate de la banca o de las autopistas. Y también que este gobierno de corruptos al servicio del sector financiero tiene en su agenda como objetivo central la destrucción del sistema público de pensiones.

Las provocadoras declaraciones de Celia Villalobos, presidenta de la comisión de seguimiento del Pacto de Toledo, recomendando a los jóvenes que “ahorren dos euros al mes” y advirtiendo a los mayores de 45 años de que tengan cuidado y “se preocupen por el ahorro” tienen un sentido muy claro: las pensiones públicas no están garantizadas. En esta línea, el 9 de febrero, el Gobierno aprobó nuevas medidas para incentivar los planes de pensiones privados. Efectivamente, después de la privatización de la educación, de la sanidad o de la dependencia, ahora le llega el turno a las pensiones públicas.

Los pensionistas están marcando el camino: el único posible, el de la movilización, cuanto más contundente y masiva mejor. Ninguno de los derechos sociales que tenemos se ha conseguido sin lucha. Además, la lucha por unas pensiones dignas es, sobre todo, una lucha por las futuras generaciones. ¡Este es el camino! Hay que ampliar la protesta en las calles sumando a cada vez más sectores, ampliando la plataforma reivindicativa con la exigencia de no más precariedad, por un empleo digno, acceso a la vivienda, sanidad y educación públicas de calidad, el fin de la represión de los derechos democráticos, y preparar las condiciones para organizar una gran huelga general.

Derogación de las reformas de pensiones del PSOE y PP. Restablecer la jubilación ordinaria a los 65 años

Revalorización automática de las pensiones en relación al IPC real. Recuperación de lo perdido desde 2011.

No a la privatización del sistema público de pensiones. Por una pensión mínima de 1.100 euros. No a la brecha de género en las pensiones.

Basta de recortes sociales. Prohibición de los desahucios por ley.

Derogación de las contrarreformas laborales. ¡Por un empleo y unas pensiones dignas!